Dieta proteinica o de aporte calórico

Conoce nuestras dietas de aporte proteico en Logroño

En Clínica Gastón llevamos años realizando dietas de alto valor proteico, siempre elaboradas y adaptadas a tus necesidades y bajo supervisión médica de nuestro equipo médico experto. Gracias, a nuestras dietas proteinadas, conseguirás bajar de peso de manera sana y saludable y bajo el control y seguimiento del mejor equipo médico estético de Logroño.

Gracias a la satisfacción de nuestros clientes en su perdida de peso, en Clínica Gastón nos hemos convertido en la empresa para adelgazar en Logroño de referencia. Más de 3.000 clientes satisfechos nos avalan y sus cambios a un estilo de vida más saludable en nutrición y alimentación lo demuestrán.

Nuestra experiencia con la dieta proteinada

Llevamos realizando la dieta proteinada mas de 10 años con más de 3.000 pacientes tratados. Además, hemos sido formadores de muchos médicos que se iniciaban y perfeccionaban este tratamiento por toda España. Siendo a día de hoy la clínica médico estética de referencia para adelgazar en La rioja y Logroño.

Tras este camino, podemos decir, que si el tratamiento se realiza de forma correcta como hemos explicado anteriormente, siempre bajo la tutela médica, empleando productos de alta calidad biológica y personalizándola, es una dieta que nos da en la mayoría de los casos resultados espectaculares a todos los niveles, salud, estética, pérdida de peso y corrección de la composición corporal etc.

Es una dieta que hay que mimarla mucho para sacar todo su jugo y obtener su mejor resultado sin perjudicarnos.

Es muy importante realizarla con productos bien contrastados de laboratorios de referencia para asegurarnos una proteína de alta calidad biológica con un procesamiento correcto de esta. Evitar productos proteicos empleados para otros fines.

Y lo más importante es que nuestros pacientes confíen en nosotros y estén motivados para superar las partes más duras de la dieta.

¿En qué consiste la dieta proteica?

En líneas generales consiste en una reducción de lípidos y de glúcidos (menor de 50 gramos al día) y preservar el nivel de proteínas adecuado para cada individuo que será de 1,2 gramos/kilogramo ideal en mujeres y de 1,5 gramos/kilogramo ideal en hombres cada 24 horas.

Cuando se comienza la dieta se reproduce el ayuno fisiológico nocturno que puede durar algunos días. La falta casi total de ingestión de glúcidos provoca una hipoglucemia ligera. Ésta se detecta en el páncreas y por el sistema nervioso central, lo que desencadena una serie de reacciones: disminución de la secreción de insulina, aumento de la producción de hormonas hiperglucémicas (glucagón, adrenalina, glucocorticoides y hormona de crecimiento). Gracias a esas modificaciones hormonales los mecanismos de regulación que permiten mantener los niveles de glucemia por debajo de lo normal, se ponen en funcionamiento:

Aumentando la producción de glucógeno en el hígado: se trata de glucogenolisis y de la gluconeogénesis
Reduciendo el consumo de glucosa.
La glucogenolisis hepática se trata de un proceso químico causado por el glucagón y reforzado por las catecolaminas para disociar el glucógeno hepático en glucosa. Sin embargo, las reservas hepáticas de glucógeno, que pueden ser utilizadas inmediatamente, no dejan de ser escasas; solo permiten mantener el nivel de glucemia durante las horas correspondientes al ayuno fisiológico nocturno.

La gluconeogenesis hepática consiste en transformar en glucosa los precursores no glucídicos de origen extrahepático: aminoácidos procedentes de una aportación proteica del régimen, ácido láctico proveniente de la glucolisis muscular, glicerol procedente triglicéridos del tejido adiposo.

Esta disminución contribuye a la regulación glucémina y resulta principalmente de dos fenómenos: la baja concentración de insulina, que provoca una reducción de la penetración celular de la glucosa y el incremento de producción de glucagón y de catecolaminas que libera del tejido adiposo importantes cantidades de ácidos grasos libres. Dos tercios de estos ácidos grasos libres son captados por el hígado y transformados en cuerpos cetónicos. Los ácidos grasos y los cuerpos cetónicos servirán de carburante en la mayoría de los tejidos y mediante oxidación cubrirán las necesidades energéticas en lugar de la glucosa.

La puesta en funcionamiento de dichas regulaciones conlleva un ahorro de glucosa destinado únicamente al consumo de los tejidos glucodependientes (cerebro, eritrocitos, médula renal).

Si la dieta continua varios días el organismo sigue adaptando su metabolismo. La liberación masiva de ácidos grasos a partir del tejido adiposo aumenta la síntesis de cuerpos cetónicos, ácidos que provocan una tendencia a la acidosis metabólica. Sin embargo el cerebro es capaz de utilizar los cuerpos cetónicos gracias a una adaptación encimática, cubriendo éstos hasta un 80% de las necesidades del sistema nervioso.

Existe un equilibrio cuerpos cetónicos-insulina; contrariamente a lo que sucede con la acidosis diabética, en este caso el páncreas funciona y sigue segregando insulina. El índice de insulinemia permanece inalterado. Por otro lado, existe un fenómeno de feed-back, entre la secreción de insulina y la producción de cuerpos cetónicos, que impide que se produzca una cetosis patológica.

Los riñones desempeñan un papel regulador, apareciendo una gluconeogénesis renal, ya que el porcentaje de glúcidos ingeridos es bajo (de la misma importancia que la del hígado durante el ayuno completo). Esta gluconeogénesis renal está estimulada por la acidosis metabólica. Se produce, principalmente, a partir de la glutamina que procede del catabolismo muscular y de las proteínas ingeridas. Este proceso conlleva una eliminación de iones de amonio NH4+ y participa en la lucha contra la acidosis (es un buen ejemplo de autoregulación, ya que la misma acidosis estimula la gluconeogénesis renal).

Ventajas de la dieta proteica

Dentro de las ventajas de la dieta proteica cabe destacar la efectividad de ésta en la fase de adelgazamiento.

Ausencia total de hambre, por su acción hipotalámica ya que los cuerpos cetónicos producen un efecto saciante natural a partir del tercer día de dieta.

Adelgazamiento rápido: la rapidez en la pérdida de peso es muy superior a la de los demás regímenes, lo que favorece la motivación de los pacientes. En una dieta estricta la pérdida media de peso en las primeras semanas es de 300 gramos por día para la mujer y de 500 gramos por día para el hombre, aunque estas cifras pueden verse netamente superadas en pacientes muy obesos.

Bienestar general: el efecto psicotónico y euforizante de los cuerpos cetónicos así como la ausencia de cansancio debida a la aportación de micronutrientes y de proteínas de alto valor biológico, contribuyen a crear en el paciente un dinamismo a menudo sorprendente que, además ayuda a reforzar su motivación.

Preservación de la masa muscular: una aportación de proteínas de alta calidad permite garantizar un balance nitrogenado equilibrado, signo indiscutible del mantenimiento de la masa muscular. Este es uno de los principales activos de la dieta proteica, ya que la mayor parte del gasto energético es proporcional a dicha masa. Ahora bien, una estabilización correcta del peso solo es posible si el gasto de energía se mantiene; la dieta proteica es el único régimen adelgazante en el que esto es posible. También se aprecia una mejoría en la tonicidad cutánea y muscular.

Otra, y muy importante ventaja, es la rápida normalización de las alteraciones clínicas biolgógicas; cabe destacar el hiperinsulinismo, hipertensión arterial, dislipemia, hiperglicemia. En pacientes con importantes alteraciones analíticas estos parámetros se normalizan rápidamente.

Inconvenientes de la dieta proteica

El inconveniente fundamental de la dieta proteica es la casi ausencia de vida social o la importancia de adaptar esta a la dieta. Durante el proceso de adelgazamiento no se puede ingerir una cantidad importante de alimentos con un porcentaje alto de glúcidos como alcohol, pan, dulces, etc. con lo cual dificulta las relaciones sociales que a veces son inevitables según el estilo de vida de cada persona.

Otro inconveniente sería el coste económico que esta dieta conlleva tanto por la compra de los productos que hay en el mercado como por el pago de las consultas y analíticas necesarias para desarrollar correctamente este programa.

Indicaciones para hacer una dieta de aporte proteico

A continuación, vamos enumerar múltiples indicaciones para seguir un tratamiento de un régimen común proteico. Obesos con índice de masa corporal (IMC mayor de 30), diabéticos no insulinodependientes, pacientes con hipertensión arterial, dislipemia, artrosis lumbar, apnea del sueño, hígado graso etc. o cualquier tipo de patología relacionada con sobrepeso o sobrecarga ponderal.

También estaría indicada en programas de pérdida de peso rápida ante una intervención quirúrgica programada, un acontecimiento importante social, personal, etc.

Así mismo se ven claros efectos positivos en celulitis, recuperación del postparto y en el aumento de peso durante la menopausia.

Por supuesto está indicado en grandes obesos con un porcentaje de masa adiposa muy elevado y una cantidad de masa muscular reducida.

Contraindicaciones de la dieta proteinada

Para poder realizar este tipo de tratamientos es fundamental el poder detectar de forma rápida y desde la primera consulta algunos problemas que contraindican este tipo de terapias. En la primera consulta se deberá hacer una estricta historia clínica así como un reconocimiento físico básico y un examen analítico en algunos casos específico para realizar despistaje de alguna patología que contraindicaría este tipo de dietas. También, deberemos de hacer un estudio sociológico y personal del paciente para buscar su motivación y valorar el posible fracaso de este tratamiento.

Si durante esta consulta creemos que el paciente es candidato para comenzar una dieta proteinada, le explicaremos todo el procedimiento que esta dieta conlleva, así como su gasto económico, duración aproximada del tratamiento, posibles efectos secundarios, ventajas a corto y largo plazo.

Tras esta primera valoración el paciente debe hacer un período de reflexión y valoración del posible tratamiento, también deberá conocer otras posibles terapias que le aporten un beneficio para su salud.

En muchos casos también se tendrá que tener relación con los demás compañeros que puedan estar en contacto con nuestro paciente, siendo nuestro deber explicarle qué tipo de dieta es y pedir su colaboración.

Esta dieta se deberá valorar su realización durante algunos estados fisiológicos como embarazo, lactancia, niños y adolescentes, ya que en estos casos el organismo tiene unas necesidades de proteínas, minerales, etc. diferentes a otras etapas.

También habrá que estudiar y sopesar su realización en cualquier persona con alteración importante de las funciones principales del organismo o cualquier enfermedad grave como cáncer evolutivo, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca o hepática, infecciones graves, infarto de miocardio o accidente vásculo-cerebral reciente (menos de seis meses), enfermedades psíquicas graves, personas mayores con patologías múltiples y a menudo polimedicamentadas, etc. En estos casos será difícil su planteamiento.

Para pacientes diabéticos insulodependientes estaría contraindicado seguir una dieta proteica bajo régimen ambulatorio, sí que se han descrito tratamientos bajo régimen hospitalario.

Hay que tener cuidado con los pacientes gotosos ya que cuando se produce una pérdida de adelgazamiento rápido puede provocar una predisposición especial a padecer gota.

Ante un paciente hipotiroideo también tendremos que corregir previamente su situación pasando a realizar el tratamiento una vez el paciente este eutiroideo.

Efectos secundarios de la dieta proteinada

En general podemos decir que los efectos secundarios son leves y casi siempre transitorios. El primero y más frecuente es sensación de hambre durante los dos o tres primeros días hasta que se produce el estado de cetosis. Se puede comprobar mediante una tira reactiva de orina apreciando cuerpos cetónicos en ella, signo evidente de que la dieta proteica está bien hecha. Si persiste el hambre probablemente la cetosis urinaria será negativa y pensaremos en que ha habido una desviación en el régimen.

Otro efecto secundario es la astenia que no tiene porqué aparecer en una dieta proteinada bien equilibrada. Suele aparecer en caso como una hiporatremia por falta de aportaciones de sodio extraordinaria y se corregirá tras su administración.

En ocasiones, pueden aparecer también debilidad muscular y mialgias e igualmente que la astenia aparece por déficit de otro ion como es en este caso el potasio. La fatiga muscular es el primer inicio de la hipocalemia que aparece mucho antes que cualquier trastorno cardíaco.

Los trastornos del tránsito intestinal son los efectos secundarios más frecuentes ya sea en modo de estreñimiento o por colitis. La primera suele ser por insuficiente aportación hídrica y la segunda suele ser por un exceso de fibras alimentarias (verduras).

Los trastornos menstruales son casi sistemáticos y carecen de importancia. Desaparecen por completo al finalizar la dieta. No requieren ninguna revisión por parte del ginecólogo.

Si aparecieran calambres, generalmente nocturnos sospecharíamos de una carencia de calcio y magnesio. Mejorando claramente tras su administración.

Las cefaleas son frecuentes al inicio de la dieta. Están provocadas por un tipo de intolerancia a la cetosis y suelen ir acompañadas de falta de hidratación. Recordaremos que el paciente durante un régimen proteico debe de beber al menos dos litros de agua al día.

Otro efecto secundario es el mal aliento que es provocado por la cetosis. Se puede aliviar con sprays colutorios que no contengan glúcidos. Evitaremos chicles o caramelos a pesar de ser light o dietéticos debido a su alto contenido en glúcidos.

En ocasiones se produce una sensación de frío importante. Ésta es consecuencia a un hipometabolismo. En el caso de que sea muy desagradable para el paciente iremos adelantando fases de estabilización del peso mediante la reintroducción progresiva y controlada de los diferentes alimentos.

Hay pocos pacientes que refieren caída del pelo, suele ser mínima y siempre reversible. Esta caía de pelo se puede producir al principio, durante o al final de la dieta; incluso un mes o dos meses después de haber terminado la dieta. Deberemos tranquilizar al paciente dado que en la mayoría de los casos es reversible. La causa más frecuente es por haber descuidado la ingesta de proteínas y de complementos nutricionales.

Iniciación de la dieta

Realizaremos una primera consulta en la que haremos una historia completa al paciente, preguntaremos por sus antecedentes familiares de obesidad, diabetes, patologías cardiovasculares, etc. También haremos una historia exhaustiva personal buscando patologías que puedan contraindicar el tratamiento, la evolución en cuanto a su aumento de peso, regímenes anteriores, buscaremos también trastornos del comportamiento alimentario, preguntaremos por su actividad física y deportiva. También debemos preguntar por su tratamiento, en el caso de que lleve alguno, incidiendo en la toma de diuréticos, hipotensores, hipoglucemiantes, tratamientos hormonales y otros medicamentos que puedan contener azúcar.

En lo siguiente realizaremos un examen clínico completo por aparatos incidiendo en el sistema cardiovascular. Haremos un estudio antropométrico calculando su índice de masa corporal, relación cintura-cadera, valoraremos si es una obesidad o sobrepeso androide o ginecoide.

Realizaremos un examen biológico para buscar alguna contraindicación pidiendo un hemograma completo glucemia, ácido úrico, perfil lipídico, creatinina, ionograma, perfil hepático; en mujeres en periodo menstrual pediremos ferritina y en algunas ocasiones podemos solicitar también un examen tiroideo.

También debemos realizar un electrocardiograma y/o historia clínica dirigida sobre posibles síntomas de patología cardiaca a partir de los cuarenta años o si tiene algún antecedente cardiovascular.

Se deberá buscar la motivación y objetivos del paciente preguntándole el motivo principal por el que quiere adelgazar, qué espera del tratamiento, etc. Deberemos darle confianza, proponerle un objetivo realista, etc.

Tras esta valoración deberemos valorar si nuestro paciente es candidato a esta dieta o a otro tipo de tratamientos. En el caso de decidir hacer una dieta proteinada se le debe explicar convenientemente al paciente y posteriormente le citaremos en una segunda consulta para terminar de realizar el examen, comprobar los parámetros biológicos, etc.

En la segunda consulta ya pautaremos la dieta según un diseño estratégico para el bien de nuestro paciente; podemos jugar con las diferentes fases. Los diferentes laboratorios proponen unas fases pero en general son la progresiva introducción de alimentos a lo largo de la dieta.

También se debe ofrecer nuestra ayuda telefónica en el caso de que el paciente tenga en las primeras fases del tratamiento alguna duda y que se puedan solventar la mayoría por teléfono.

Complementos nutricionales para la dieta de aporte proteico

Diferentes estudios han demostrado que un elevado porcentaje de la población está en estado de carencia con respecto a ciertos micronutrientes esenciales. Los pacientes que han seguido numerosos regímenes poco serios son especialmente una población de riesgo. La práctica de una dieta proteica provoca un hipercatabolismo, lo que aumenta las necesidades de algunos de estos elementos. La aportación de complementos nutricionales representa una absoluta necesidad en los regímenes bajos en calorías y con más razón en los regímenes de muy bajas calorías.

Sin embargo, la incorporación de vitaminas, oligoelementos y minerales en los preparados proteicos plantean algunos problemas como que ciertos micronutrientes pueden oxidarse y degradarse sobre todo durante la cocción. Para otras sustancias la administración oral es menos eficiente que en el caso de una administración de cápsulas gastrointestinales. Algunas combinaciones son incompatibles entre sí. Y lo más importante es que las necesidades pueden variar en función del individuo.

Por todo ello, se aconseja prescribir una complementación alimentaria de forma adecuada y siempre de forma personalizada, atendiendo a la clínica, exámenes bioquímicos, medicamentos y patologías específicas.

Cualquier catabolismo celular aumenta la producción de sustancias oxidantes. Es el caso de las dietas proteicas que provocan un hipercatabolismo oxidativo superior en detrimento de los lípidos y en menor medida de las proteínas endógenas. El resultado es una mayor necesidad de elementos antioxidantes y cofactores vitamínicos y minerales en los sujetos que por lo general presentan carencia.

Deberemos prescribir un complejo vitamínico que contenga fundamentalmente vitaminas del grupo B y sales minerales. Se puede recomendar tomar hierro en mujeres en su periodo fértil y con ferritinemia normal o baja.

La prescripción de potasio, que es el principal catión intracelular, es obligatoria. Tiene un papel determinante en la contracción muscular y la conducción del flujo nervioso. En una dieta proteica estricta o mixta se aumenta el consumo de dicho catión. Si no lo prescribimos pueden surgir, a veces, trastornos en el ritmo cardíaco. Deberemos pautar de tres a seis gramos al día.

Sabemos que el magnesio, su carencia, afecta a las tres cuartas partes de la población y puede llevar una carencia de potasio y calcio. Siempre deberemos suplementar con magnesio y en caso de espasmofilia hacer una prescripción algo más elevada a la normal.

La alimentación normal es generalmente rica en sodio; la dieta proteica es baja en sal por lo tanto en esos caso es conveniente salar las verduras de forma normal, beber abundante agua mineral y si a pesar de eso se tienen síntomas de astenia o hipotensión deberemos suplementar con dos a tres gramos de sal.

También se aprecia que en los regímenes proteicos se favorece una eliminación de calcio por la orina y además algunos estudios han demostrado que el calcio favorece la lipólisis, por lo que es conveniente prescribirlo.

Actualmente se da mucha importancia a los ácidos grasos esenciales, Omega3 y Omega6. Éstos estarían indicados especialmente a las personas mayores.

En conclusión, diríamos que en una dieta proteica la correcta prescripción de complementos alimenticios de calidad evita que surjan la mayoría de los efectos secundarios. Además, garantiza un buen estado físico y psíquico del paciente. Esto contribuirá a mantener un buen equilibrio nutricional y a mantener el peso del paciente a largo plazo.

Estudios sobre la eficacia de las dietas proteinadas

El alto porcentaje de fracaso de las dietas hipocalóricas tradicionales llevó a los investigadores a buscar las posibilidades del ayuno completo para el tratamiento de la obesidad (el ayuno completo se entiende como alimentación completamente proteica, sin glúcidos ni lípidos).

Ya en 1915 Benedict, tuvo en cuenta un estudio sobre el ayuno prolongado. El primer trabajo moderno fue realizado por Bloom en 1959. En 1970 Cahill describió detallamente las adaptaciones metabólicas que se producen durante el ayuno completo. Más adelante se aportaron algunas precisiones al respecto, especialmente las de Owen.

Varios autores han intentado modificar el ayuno completo (entendido como alimentación completamente proteica son glúcidos, ni lípidos). Fue Black Burn, profesor en la escuela de medicina de Harvard e investigador en el Massachussets Institute of Technology, quién desarrollo el concepto de dieta proteica y determinó las reglas que en su mayor parte siguen estando vigentes hoy en día. Demostró que una dieta baja en calorías (alrededor de unas 500 kcal/día), compuesta casi exclusivamente por proteínas permite disminuir la secreción de insulina hasta bloquear la lipogénesis y activar el proceso de lipólisis sin dejar de proteger la actividad metabólica de los tejidos nobles.

Determinó la cantidad necesaria de proteínas para garantizar un balance nitrogenado equilibrado: 1,2 gramos/kilogramo peso ideal/día para los hombres. A raíz de ello multitud de autores empezaron a estudiar y publicar artículos al respecto confirmando la eficacia e inocuidad de los regímenes proteicos utilizados por cientos de miles de personas en el mundo.